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Relación entre la piel y el cabello

12 de octubre del 2013

Correlación existente con la piel y el cabello

“Correlación” significa “asociación”. La piel y el cabello tienen la superfi­cie de la piel, las glándulas sudoríparas, el pelo, etc. Por ejemplo, la parte exterior del cuerpo humano es una pantalla protectora que repele los ­ataques del exterior. La MTCH mantiene que la piel y el ­cabello tienen funciones de excreción de sudor, defensa del cuerpo humano, prevención de agentes nocivos externos, etc. Todo esto depende de la actividad fisio­lógica de los pulmones. En el capítulo 38 de Cuestiones evidentes, se dice: “La superfi­cie cutánea y el cabello del cuerpo están relacionados con los pulmones”. En el capítulo 10 de la misma obra, se dice: “Los pulmones están en correspondencia con la piel y su florecimiento se manifiesta en el cabello”.

La relación correlativa existente entre los pulmones y la piel y el cabello se manifiesta en los dos aspectos siguientes: el primero es que los pulmones rigen el Qi y pertenecen a la Defensa, que tiene la función de dispersar el Qi de defensa y distribuir las sustancias esenciales por la superficie del cuerpo, para nutrir y calentar la piel y el cabello. El segundo es que la piel y el cabello ayudan a los pulmones a regular la función respiratoria. La apertura y el cierre de los poros tienen la función de distribuir el Qi de los pulmones y regular la respiración. Los poros de sudor se conocen en el Tratado interior como “portal del aire”, por donde puede entrar y salir el aire.

Como consecuencia de esta relación de inter-coordinación, los pulmones y la piel se afectan recíprocamente en la patología. Por ejemplo, cuando una persona es atacada por Qi maligno externo, la piel y el cabello suelen ser los primeros en sufrir la invasión. El debilitamiento posterior de la fun­ción fisiológica de los pulmones producirá aversión al frío, fiebre, obstrucción nasal y tos. Si el Qi de los pulmones es deficiente, fallará al dispersar y distribuir el Qi de defensa, y se verán impedidos la esencia y los fluidos corporales, la piel se pondrá macilenta y débil y se secará el cabello.

Si disminuye la función del Qi de defensa, será frecuente la sudoración espontá­nea y habrá una sensibilidad excesiva para el frío. Si se obstruye el Qi de los pulmones, se cierran los poros de sudor y se produce anhidrosis, asma, etc.

 

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